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Vancouver, otoño en English Bay (fotografía de Jules Etienne).

jueves, 30 de abril de 2015

Tu boca: BESOS, de Gabriela Mistral

"... yo te enseñé a besar con besos míos inventados por mí, para tu boca."

(Fragmento)
 
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.
 
 
Gabriela Mistral: Lucila Godoy Alcayaga (Chile, 1889-1957).
Obtuvo el premio Nobel en 1945.

miércoles, 29 de abril de 2015

Tu boca: ULISES, de James Joyce

"Blancas tus manos, roja tu boca y tu cuerpo es delicado."

(Fragmento del episodio tercero: Proteo)

Bésala, tíratela en jerga de pícaros, porque ¡Ay, mi linda gachona amorosa! Blancura satánica bajo sus rancios harapos. En Fumbally's Lane aquella noche: los tufos de la curtiduría.
Blancas tus manos, roja tu boca
y tu cuerpo es delicado.
Ven conmigo a la alcoba.
En la noche besoy abrazo.

Morosa delectación llama el Aquino barrigón a esto, frote porcospino. Adán sin mancha cabalgaba sin brama. Llámale déjale: tu cuerpo es delicado. Lengua ni chispa peor que la suya. Palabras frailunas, chirlería de rosarios marianos en sus cordones: picardías, pepitas que se entrechocan en sus bolsillos.
 
Pasan ahora.
 
Ojeada de soslayo a mi sombrero de Hamlet. ¿Si estuviera repentinamente desnudo aquí tal como estoy sentado? No lo estoy. Por las arenas de todo el mundo, seguida por la espada llameante del sol, hacia el oeste, emigrando a tierras del lubrican.
 
 
James Joyce (Irlanda, 1882-1941)

martes, 28 de abril de 2015

Tu boca: ME ATREVERÉ A BESARTE, de Alfonsina Storni

"Acoge mi pedido: oye mi voz sumisa, vuélvete a donde quedo postrada y sin aliento."

Mírame aquí a tu lado tirada dulcemente;
soy un lirio caído al pie de una montaña...
Mírame aquí a tu lado...Esa luz que me baña
me viene de tus ojos como de un sol naciente.

Cómo envidio tus uñas insertas en tus dedos,
y tus dedos insertos de tu mano en la palma,
y tu ser todo inserto en el molde de mi alma!
Cómo envidio tus uñas insertas en tus dedos.

Acoge mi pedido: oye mi voz sumisa,
vuélvete a donde quedo postrada y sin aliento.
Celosa de tus penas, esclava de tu risa,
sobra de tus anhelos y de tu pensamiento.

Te miraré a los ojos cuando la tarde abroche
tu boca bien amada que no he besado nunca...
 

Alfonsina Storni (Argentina nacida en Suiza, 1892-1938)

lunes, 27 de abril de 2015

Tu boca: EL SOL, EL PRIMERO, de Odysseas Elytis

"Oh mar de amaranto qué susurras dime desde temprano estoy en tu boca mañanera..."

(Primera parte)
 
VIII

Viví el nombre amado
a la sombra del olivo abuelo
en el murmullo del longevo mar.

Aquellos que me lapidaron ya no viven
con sus piedras construí una fuente
al borde se acercan pálidas muchachas
sus labios descienden desde la aurora
sus cabelleras se desmadejan profundamente en el futuro.

Llegan las palomas    niñitas del viento
beben    vuelan    para que la vida siga adelante
Lo aterrador del sueño se convierte en sueño
el dolor circunda la hermosa península
ninguna voz se pierde en los regazos del cielo.

Oh mar de amaranto    qué susurras    dime
desde temprano estoy en tu boca mañanera
en la cima donde aparece tu amor
veo el deseo de la noche que derrama los astros
el deseo del día que poda los brotes de la tierra.

Siembro en los campos de la vida miles de azucenas
miles de niños inmersos en el preciado aire
lozanos y hermosos niños que respiran bondad
y saben mirar fijamente los profundos horizontes
cuando la música eleva las islas.

Grabé el nombre amado
a la sombra del olivo abuelo
en el murmullo del longevo mar.

 
Odysseas Elytis (Grecia, 1911-1996). Obtuvo el premio Nobel en 1979. 
 
(Traducido al español por Carmen Chuaqui y Natalia Moreleón)
La ilustración corresponde al amanecer en la isla griega de Kimolos.

domingo, 26 de abril de 2015

Tu boca: LA LLUVIA ES TU VESTIDO, de Corrado Govoni


La lluvia es tu vestido.
El fango son tus zapatos.
Tu pañuelo es el viento.
Pero el sol es tu sonrisa y tu boca,
y la noche del heno son tus cabellos.
Pero tu sonrisa y tu cálida piel
son el fuego de la tierra y las estrellas.

(La pioggia è il tuo vestito.
Il fango è le tue scarpe.
La tua pezzuola è il vento.
Ma il sole è il tuo sorriso e la tua bocca
e la notte dei fieni i tuoi capelli.
Ma il tuo sorriso e la tua calda pelle
è il fuoco della terra e delle stelle
.)


 Corrado Govoni (Italia, 1884-1965)
 
(Traducido del italiano por Jules Etienne)

sábado, 25 de abril de 2015

Tu boca: PADRES E HIJOS, de Iván Turguéniev

"... y aporreando con sus romas uñas las teclas del derrengado piano, se dispuso a cantar con voz recia..."

(Fragmento del capítulo 13)

- No puedo escuchar con paciencia que ataquen a la mujer -prosiguió Evdoksia-. Es espantoso, espantoso. En vez de atacar a las mujeres, lean ustedes el libro de Michelet De l'amour. ¡Qué maravilla! ¡Señores, hablemos del amor! -añadió Evdoksia, hundiendo su mano lánguidamente en el blando almohadón del diván.
 
Se percibió un súbito silencio.
 
- No; ¿a qué hablar del amor? -refunfuñó Basarov-. Hace un momento mencionó usted a Odintsova... Creo recordar que la llamó así, ¿no? ¿Quién es esa señora?
 
- ¡Un encanto, un encanto de mujer! -ponderó Sitnikov-. Yo se la presentaré. Inteligente, rica, viuda. ¡Lástima que aún no esté lo bastante evolucionada! Hay que hacer que trate más a fondo a nuestra Evdoksia. A su salud, Eudoxie! ¡Choquemos! Et toc, et toc, et tin-tin-tin. Et toc, et toc, et tin- tin-ton...
 
- Víctor, está usted borracho.
 
El almuerzo se prolongó por un largo rato. A la primera botella de champaña siguió otra segunda, la tercera, y luego una cuarta... Evdoksia charlaba sin parar; Sitnikov repetía sus palabras. Hablaron hasta por los codos sobre si el matrimonio era un prejuicio o un crimen, y lo mismo el traer criaturas al mundo..., y en qué consiste propiamente la individualidad. Llegó la situación al extremo de que Evdoksia, colorada por el efecto del vino y aporreando con sus romas uñas las teclas del derrengado piano, se dispuso a cantar con voz recia, primero canciones gitanas; luego, una romanza de Seymour-Schif (Soñemos con la soleada Granada), mientras Sitnikov se liaba una cinta en la frente y representaba el papel del amante reconciliado, cantando estos versos:

Y tu boca con la mía
Fundir en ardientes besos.

 
Iván Turguéniev (Rusia, 1818-1883)

viernes, 24 de abril de 2015

Tu boca: MIRÁNDOLA DORMIR, de Homero Aridjis

"... sonríes con negligencia, con esfuerzo estás ahí, extraña para la luz precaria de la lámpara..."

(Fragmento)
 
Ágil, azul, irreversible desciendes a tu cuerpo; el insomnio de alguien te despierta; dócil miras tu desnudez, los  objetos vestidos de sí mismos; tus cabellos tocan la punta de tus hombros; hay un ojo rosado que se asoma más abajo de ti; se te oye respirar, mirar, ser tú; no argumentas, recomienzas enervada; hay una suspensión de todo, hay una pausa: sonríes con negligencia, con esfuerzo estás ahí, extraña para la luz precaria de la lámpara; puedo llevar mis dedos a la sábana, al tapete gris, eso es tocarte; nada te apremia; por hoy se ha hecho el sueño, lo que separa, el juego sutil: que duermas bien; no estás ahí, me estoy pensando desde adentro de algo que te mueve, te estoy llamando sin sentirlo; hay un ojo rosado que se apaga, unos párpados negros que miran sin mirar;  lo que une es lo diferente que se sueña; puedo llevar mis dedos a tu cuello, a la mesurada, blanda noche de tu boca, y no te toco: eso es matarme.
 

Homero Aridjis (México, 1940)

jueves, 23 de abril de 2015

Tu boca: EL SABOR DE TU BOCA, de Malgorzata Hillar

"Toco con los labios las hojas de los árboles..."

En medio del día
que se dobla
por el perfume del heno
busco el sabor
de tu boca.
 
Toco con los labios
las hojas de los árboles
el girasol
y la pared fría.
 
Cuando llega la noche
la bebo en soledad
con los labios pesados de sed
como fresas maduras.

 
Malgorzata Hillar (Polonia, 1926-1995)

miércoles, 22 de abril de 2015

Tu boca: CONTRAPUNTO, de Aldous Huxley

"... mientras él prende fuego a los periódicos sobre ella y le deja caer las cenizas calientes sobre el cuerpo."

(Fragmento del capítulo XXV)

Quai Voltaire.
  
Sufro de un catarro y de un intenso aburrimiento, sólo momentáneamente aliviado por tu carta. En el fondo, París es terriblemente triste. Tengo unas ganas locas de tomar un avión que me lleve a algún otro lado, pero no sé adónde. Eileen vino a verme hoy. Quiere separarse de Tim, porque se empeña en que permanezca desnuda sobre la cama mientras él prende fuego a los periódicos sobre ella y le deja caer las cenizas calientes sobre el cuerpo. ¡Pobre Tim! Parece injusto privarlo de sus placeres inocentes. Pero Eileen tiene pánico a que la asen a la parrilla... Se tornó furiosa contra mí por echarme a reír y no darle muestras de mayor simpatía. Yo lo he tomado todo a broma. Como lo es. Una broma muy floja, sin embargo. Porque, como le ocurría a la Reina, no nos hace ninguna gracia. ¡Cómo te odio por no estar aquí para distraerme! Todo se puede perdonar, salvo la ausencia. Imperdonable Walter ausente, adiós. Tengo envidia de ti esta noche, de tus manos y de tu boca... ¿Y tú? ¿Recuerdas?
 L.


Aldous Huxley (Inglaterra, 1894-1963)

lunes, 20 de abril de 2015

Tu boca: ECO, de Dan Desliu


Llevabas esa tarde un traje verde,
de brillo apagado, como el azogue de las fuentes profundas.

La luna había extendido su claridad de cera
sobre tus hombros dorados aún desde el Verano,
sobre tu frente, que parecía asombrarse de todo,
y sobre tu boca, un momento tan próxima a la mía.

Recuerdo que los árboles hacían escuchar una canción
desconocida para ambos...

Sonreías: tu sonrisa estaba hecha de recuerdos.
Movías suavemente tus dedos cincelados,
y yo tenía un millar de preguntas que hacerte
como, quizás, solamente se puede interrogar al mar inquieto.

Todas las palabras me parecieron tan superfluas
como las hojas muertas de Octubre sobre el suelo.

Escuchábamos arrastrarse lentamente el silencio,
como un zorro, entre las hojas amarillas.
 
Callábamos.
 
Callabas. Y la luna entre las largas ramas
aclaraba tus hombros dorados, esa tarde.
 
 
Dan Desliu (Rumania, 1927-1996)

(Traducido al español por Pablo Neruda)

domingo, 19 de abril de 2015

Tu boca: ANTOLOGÍA TRADUCIDA, de Max Aub


Definición de la historia, de Ibn Abu Hakin
 
La historia, hija, es un cúmulo de desesperanzas, dudas, desengaños, intrigas, emboscadas, crímenes, daños, hecatombes, suplicios, tormentos, martirios, degollinas, linchamientos, venganzas, penas, prisiones, vergüenzas, crucifixiones, bajezas, deslealtades, destierros, burlas, irreverencias, desórdenes, infidelidades, perfidias, alevosías, artificios, mala fe, tratos dobles y aun triples, perjurios, disimulos, mentiras, apostasías, traiciones, felonías, vilezas, malas partidas, asesinatos, estupros, injusticias, saqueos, robos, persecuciones, escombros que produjeron esto que ves; albricias, suaves encantos, dulces presencias, altísimos placeres, dorado vino, manjares gustosos, música prodigiosa, muelles alfombras, delicados perfumes, poesías espléndidas, miniaturas de colores inigualables, jardines frondosos, telas tan suaves como tus pechos, tu boca: sueño y sueños.
 
¡Oh maravilla de maravillas!
 
 
Atribuido a Ibn Abu Hakin (Arabia, siglo VIII) por
Max Aub (Hispano-mexicano nacido en Francia, 1903-1972)

sábado, 18 de abril de 2015

Tu boca: SAFO A CLEIS, de Safo de Lesbos



Me amo en ti,
y
en tu figura,
me miro,
transformada
con la forma de mi sueño.
 
Al acariciarte
es mi reflejo
el que acaricio
narciso
en el espejo de tu cuerpo.
 
Me miro, así,
toda yo
vuelta carne tuya,
belleza que amo,
seda que acaricio
en tus mejillas.
Sabor de tu piel
en la blanca corola
de tus senos
y en la oscura y dulce fruta
de tu sexo.
 
Lenta y deleitosa
te recorro
con mis dedos
más sabios en formas
que los de Fidias,
y vuelvo
un cinturón de oro
mis brazos en torno
a tu cintura,
mientras
ávidas
mis piernas
-como lianas-
se enredan en las tuyas
al tiempo que no hay límite
entre tu boca y la mía.
 
¿Tú o yo?
¿Cuál soy?
¿o cuál tú eres?
 
Fundidas en el placer
todo se borra,
y sobre el lecho, entre
los deshojados jacintos
de las rotas guirnaldas
-con que nos adornamos
para el íntimo festejo-
sólo sé
que soy llama
encendida en tu aliento.
 
Enajenada en ti
sin tiempo
y sin fronteras.
Perdido el borde
de mi cuerpo,
en las oscuras aguas
del orgasmo,
me entrego hasta morir
en tu belleza.
 
 
Safo de Lesbos: Σαπφώ, Ψάπφω (Grecia, 630 o 612 a. C.- 570 a. C.)

viernes, 17 de abril de 2015

Tu boca: EL ANTRO DE LAS NINFAS (Las canciones de Bilitis), de Pierre Louÿs


El antro de las ninfas

Tus pies son más delicados que los de la argentina Thetis. Entre tus brazos cruzados reúnes tus senos o los acunas blandamente como dos bellos cuerpos de palomas.
 
Bajo tus cabellos disimulas tus ojos húmedos, tu boca temblorosa y las flores rojas de tus orejas; pero nada detendrá mi mirada ni el cálido hálito del beso.
 
Porque en el secreto de tu cuerpo estás tú, Mnasidika amada, que recelas del antro de aquellas ninfas de que habla Homero, el lugar donde las náyades tejen paños de púrpura.
 
El lugar de donde fluyen, gota a gota, unas fuentes inagotables y donde la puerta del Norte deja descender a los hombres, y donde la puerta del Sur deja entrar a los Inmortales.
 
 
Pierre Louÿs (Francés nacido en Bélgica, 1870-1925)

(Traducido al español por Ramón Hervás)

jueves, 16 de abril de 2015

Tu boca: EL DIFUNTO MATÍAS PASCAL, de Luigi Pirandello

"... el tren de las doce, que va a Pisa."

(Fragmento inicial del capítulo 17: Reencarnación)

Llegué a la estación a tiempo de tomar el tren de las doce, que va a Pisa.

Después de sacar el billete, me acomodé en un coche de segunda, con la visera de la gorra de viaje calada hasta los ojos, no tanto porque no me vieran como para no ver yo a nadie. Pero seguía viendo, a pesar de todo, con el pensamiento, lo que no quería ver; me atosigaba la visión de aquel sombrero y aquel bastón que dejara encima del pretilillo del puente. Quizá alguno, al pasar por allí, los hubiese visto..., si no había ido ya algún sereno con el parte a la Comisaría... ¡Y yo estaba todavía en Roma! ¿Qué pasaría? Sentía que no vivía...

Hasta que, por fin, arrancó el tren. Por fortuna no había subido ningún otro viajero a mi vagón. Me puse en pie, alcé los brazos y lancé un interminable suspiro de satisfacción, como si se me hubiese quitado un peso de encima. ¡Ah! Volvía a contarme en el número de los vivos; a ser yo, ¡Matías Pascal! Me hubiera puesto a participárselo a todo el mundo a grito pelado: «¡Que soy yo, Matías Pascal! ¡Que soy yo! ¡No me había muerto! ¡Estoy aquí!» ¡Y no tenía ya que mentir, ni por qué temer que me descubrieran! Es decir, todavía no, hasta que no llegase a Miragno... Allí era donde tendría que darme a conocer como del mundo de los vivos e injertarme de nuevo en mis sepultas raíces... ¡Loco de mí ¿Cómo había podido figurarme que un tronco pudiese vivir cercenado de sus raíces? Y, sin embargo, todavía me acordaba de aquel otro viaje de Alenga a Turín; lo mismo que ahora, habíame considerado entonces feliz... ¡Loco! ¡Había sido un loco! «¡La liberación!», decía. ¡Aquello me había parecido la liberación! ¡Sí, con la capa de plomo de la mentira a cuestas! ¡Una capa de plomo encima de una sombra! ... Ahora volvería a cargar con la mujer y la suegra, es cierto... Pero ¿no había tenido que cargar con ellas también cuando era un muerto? Ahora, por lo menos, estaría vivo y podría defenderme. ¡Ah! ¡Ya nos las veríamos!

Al pensar en ello de nuevo, se me antojaba inverosímil la ligereza con que dos años atrás me lanzara yo fuera de la ley, a la aventura. Y volvía a verme en aquellos primeros días, dichoso en medio de la inconsciencia, o por mejor decir, de la locura, en Turín, primero, y después en otras poblaciones, en callada romería, mudo, solo, metido en mi concha, saboreando a mis anchas el sentimiento de lo que en aquella época se me antojaba mi felicidad; y evocaba mi paseo por Alemania, a lo largo del Rin, en un vapor. ¿Habría sido un sueño todo aquello? No, señor; que había sido realidad. ¡Oh, si hubiera podido yo hacer siempre aquella vida.... viajar como un forastero del vivir! ... Pero luego, en Milán.... aquel pobre perro que estuve a punto de comprarle al viejo que vendía cajas de cerillas... Ya entonces.

Torné con el pensamiento a Roma. Y entre como una sombra en la casa abandonada. ¿Dormirían todos? Adriana, quizá no; quizá me está aguardando todavía, esperándome de un momento a otro; le habrán dicho que yo he ido a buscar dos padrinos para batirme con el pintor Bernáldez; y como tardo, le entra mucho miedo y llora...
 
Me apreté la cara con ambas manos, sintiendo que el corazón se me encogía de angustia.

- Pero si yo no podía ser un viviente para ti, Adriana -gemí-, ¿no es mejor que ahora me creas muerto? Muertos los labios que cogieron aquel beso de tu boca... ¡Olvídame, pobre Adriana, olvídame!

 
Luigi Pirandello (Italia, 1867-1936). Obtuvo el premio Nobel en 1934.

La ilustración corresponde al puente de la Magdalena, conocido como "puente del diablo", en la provincia de Lucca, al norte de Pisa. 

miércoles, 15 de abril de 2015

Tu boca: LA SED, de Juana de Ibarbourou

"Sensación de agua viva y moras negras me dio tu boca amante."

 Tu beso fue en mis labios
de un dulzor refrescante.
Sensación de agua viva y moras negras
me dio tu boca amante.
 
Cansada me acosté sobre los pastos
con tu brazo tendido, por apoyo.
Y me cayó tu beso entre los labios,
como un fruto maduro de la selva
o un lavado guijarro del arroyo.
 
Tengo sed otra vez, amado mío.
Dame tu beso fresco tal como una
piedrezuela del río.
 
 
Juana de Ibarbourou (Uruguay, 1892-1979)

martes, 14 de abril de 2015

Tu boca: LAÚD DE AMOR, de Rabindranath Tagore

"Tal vez por mí palpite tu dormida boca entreabierta."

La estrella

El río avanza, mansamente, abriendo la noche. Las estrellas, desnudas,  tiemblan en el agua. El río traza una línea de rumor en el silencio.

He abandonado mi barca al capricho de las aguas. Tendido cara al cielo  pienso en ti que duermes, extraviada entre los sueños.

Tal vez ahora me sueñes, amor mío, de nocturnos, húmedos ojos estrellados.

Pronto mi barca ha de pasar frente a tu casa, amor mío, extendida en tu sueño  como un río. Tal vez por mí palpite tu dormida boca entreabierta.

Llega una ráfaga de fruta y de jazmín. Este viento ha pasado por tu casa y en él  toco tu sueño y aspiro tu aroma y beso tu boca, amor mío que tal vez ahora andas conmigo, en un jardín, por tu sueño.

Detrás de tu oreja, entre los cabellos, húmedos del baño todavía, arde un jazmín, en tu sueño. Dame la mano y mírame a los ojos, en tu sueño, amor mío, y suavemente,  arrástrame  al círculo mágico en que ahora, dormida, sonríes.

Ya veo, entre la sombra de la orilla, una lucecita que me mira con amoroso parpadeo. Es tu casa: para mí la más dulce, la más cercana y lejana de las estrellas, amor mío.
 
 
Rabindranath Tagore (India, 1861-1941). Obtuvo el premio Nobel en 1913.

lunes, 13 de abril de 2015

Tu boca: EL TAMBOR DE HOJALATA, de Günter Grass

 "Habíamos cargado ya nuestro equipaje. Debíamos replegarnos con el estado mayor del regimiento."
 
(Fragmento del capítulo 27: Inspección del cemento, o místico, bárbaro, aburrido)

¿Qué más puedo decirles? En nuestro sector, cerca de la desembocadura del Orne, desembarcaron los canadienses. Había que evacuar Bavent. Habíamos cargado ya nuestro equipaje. Debíamos replegarnos con el estado mayor del regimiento. En el patio del castillo había una cocina de campaña humeante. Rosvita me rogó que le trajera una taza de café, pues no había desayunado todavía. Un poco nervioso y temiendo que podríamos perder la salida del camión, me negué y hasta me puse algo grosero. Así que ella misma saltó del camión, corrió con su cazo sobre sus tacones altos hacia la cocina, y llegó junto al café caliente al mismo tiempo que un obús disparado por uno de los barcos atacantes.

¡Oh, Rosvita, no sé qué edad tenías: sólo sé que medías noventa y nueve centímetros, que por tu boca hablaba el Mediterráneo, que olías a canela y a nuez moscada y que sabías penetrar en el corazón de todos los hombres; sólo en tu propio corazón no penetraste, porque de otro modo te hubieras quedado conmigo y no habrías corrido a buscar aquel café tan caliente!

 
Günter Grass (Alemania, 1927-2015). Obtuvo el premio Nobel en 1999.

Con motivo del fallecimiento de Günter Grass, este párrafo de El tambor de hojalata, su novela más célebre, se inscribe en la serie de textos sobre el tema denominado "Tu boca", que he venido recopilando durante las últimas semanas. Bajo la etiqueta con su nombre es posible leer varias referencias a su obra:
Günter Grass
 
La ilustración corresponde a un fotograma de la película El tambor de hojalata (1979), de Volker Schlöndorff.

domingo, 12 de abril de 2015

Tu boca: TANKAS, de Jorge Luis Borges

 
1

Alto en la cumbre
todo el jardín es luna,
luna de oro.
Más precioso es el roce
de tu boca en la sombra.
 
 
Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-1986)

sábado, 11 de abril de 2015

Tu boca: ¡ESBELTA SURGE! ¡VIENE DE LAS AGUAS DESNUDA...!, de Camilo Pessanha

"... yendo a la roca donde creo que estás, con los cabellos escurriendo agua..."

¡Esbelta surge! ¡Viene de las aguas, desnuda,
gobernando una concha inmaculada!
Las caderas flexibles, los senos palpitantes…
Muere mi boca por besar tu boca.
 
¡Sin vil pudor! ¿De qué hay que avergonzarse?
Soy un hermoso joven, casto y fuerte.
¡De blanco pecho! -que la muerte acoja…
Aunque la infame deba ahora esperar-.
 
Creyendo que es la hidra voy a acabar con ella
yendo a la roca donde creo que estás,
con los cabellos escurriendo agua,
 
e ir a inclinarme y desmayar de amor,
bajo el fervor de mi virginidad
y mi pulso de joven gladiador.

 
Camilo Pessanha (Portugal, 1867-1923)
 
 (Traducido al español por Amador Palacios)

viernes, 10 de abril de 2015

Tu boca: SALOMÉ, de Oscar Wilde

 
(Fragmento)
 
Jokanaán: ¡Atrás, hija de Sodoma! No me toques. No profanes el templo del Señor Dios. 
 
Salomé: Tu cabello es horrible. Está cubierto de fango y de polvo. Es como una corona de espinas que han puesto sobre tu frente. Es como un nudo de negras serpientes que se enroscan en torno de tu cuello. No amo tus cabellos... Es tu boca lo que deseo. ¡Tu boca es como una rama de coral que los pescadores han encontrado en el crepúsculo del mar, el coral que guardan para los reyes....! Es como el bermellón que los moabitas encuentran en Las minas de Moab, el bermellón que el rey recibe de ellos. Es como el arco del Rey de los Persas, que está pintado de bermellón y guarnecido de coral. No hay nada en el mundo tan rojo como tu boca... ¡Déjame besar tu boca!
 
Jokanaán: Jamás, hija de Babilonia! ¡Hija de Sión! ¡Jamás!
 
Salomé: Yo besaré tu boca, Jokanaán. Yo besaré tu boca.
 
El joven sirio: Princesa, Princesa. Es  usted como un jardín de mirra, como la tórtola de todas las tórtolas. ¡No mire a ese hombre, no lo mire! No le diga palabras semejantes. No puedo sufrirlas... Princesa, Princesa, no hable de esas cosas.
 
Salomé: Yo besaré tu boca, Jokanaán.
 
El joven sirio: ¡Ah! 
Se da muerte y cae entre Salomé y Jokanaán.

 
Oscar Wilde (Irlanda, 1854-1900)

jueves, 9 de abril de 2015

Tu boca: CARTA A ELENA, de Jacques Darras


(Fragmento)
 
No hay otra religión.
No hay otro enlace que el de tus brazos.
Tus manos se posan sobre mis hombros.
Me mides con tus ojos, que están riendo.
Ríen desde el interior de sí mismos.
Tu boca está seria, tu boca se aproxima.
Tomas mi boca, me das la tuya.
No existe otra religión tan recíproca como el amor.
Las religiones son de amor desnaturalizado.
Las religiones son una imitación del amor.
 
 
(Il n’y a pas d’autre religion.
Il n’y a pas d’autre lien que celui de vos bras.
Vos mains se posent sur mes épaules.
Vous me mesurez avec les yeux, ils rient.
Ils rient à l’intérieur d’eux-mêmes.
Votre bouche est sérieuse, votre bouche s’approche.
Vous me prenez la bouche, vous donnez la vôtre.
Il n’y a pas de religion de l’échange comme l’amour.
Les religions sont de l’amour dénaturé.
Les religions sont une imitation de l’amour.)



Jacques Darras (Francia, 1939)
 
(Traducido del francés por Jules Etienne)

miércoles, 8 de abril de 2015

Tu boca: LA BOCA, de Miguel Hernández

"El labio de arriba el cielo y la tierra el otro labio."

Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!

Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.
 
 
Miguel Hernández (España, 1910-1942)

martes, 7 de abril de 2015

Tu boca: EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS, de Naguib Mahfouz

"La muchacha levantó la cabeza con los labios entreabiertos."

(Fragmento del capítulo 26)

- Eres lo más maravilloso que me ha sucedido en la vida... Eres una mujer fascinante..., muy hermosa...

La miró fijamente a los ojos y le levantó las manos, que seguía apretando entre las suyas, hasta llevarlas a la boca. Comenzó a besarle las puntas de los dedos, una por una. Al contacto de sus labios, Hamida se sintió traspasada por una corriente de electricidad. Dio un suspiro lleno de pasión. Él la rodeó con el brazo y la atrajo lentamente hacia su pecho, hasta que los senos de la chica se aplastaron contra él. Le acarició suavemente la espalda, mientras ella permanecía con el rostro hundido en su pecho.

- Tu boca -le susurró él.

La muchacha levantó la cabeza con los labios entreabiertos. Él apretó sus labios contra los de la chica y ella bajó los párpados como vencidos por el sueño. Él la levantó como a un niño y la llevó a la cama, con los pies colgando. Las zapatillas resbalaron y cayeron al suelo. La dejó suavemente sobre la cama y se inclinó sobre ella, con las palmas de las manos apoyadas en el colchón, para mirarla atentamente. Hamida abrió los ojos y al topar con los de él, éste sonrió tiernamente. Ella se quedó mirándolo, sin pestañear, con dulzura. Él, sin embargo, no había perdido el control de lo que hacía; su cerebro trabajaba siempre con mayor rapidez que sus emociones. No estaba dispuesto a desbaratar el plan que se había trazado de antemano. Se puso de pie y, tratando de no sonreír, le dijo:

- No hay prisa. A los oficiales norteamericanos no les importará pagar hasta cincuenta libras por una virgen.

Ella lo miró con asombro, sin la expresión lánguida de hacía unos instantes. Parecía estupefacta y dispuesta a tomar cartas en el asunto. Se incorporó, saltó al suelo y se abalanzó encima de él con un movimiento felino. Le abofeteó la cara furiosamente. La bofetada resonó en la habitación. Él permaneció inmóvil durante unos segundos y luego, la parte izquierda del rostro se le ensanchó con una sonrisa de sarcasmo. Con la rapidez del rayo dio un bofetón a la mejilla derecha de la muchacha. Luego, con igual fuerza, la abofeteó en la mejilla izquierda. El rostro de la muchacha palideció, le temblaron los labios, le tembló todo el cuerpo, sin control alguno. Se abalanzó contra su pecho clavándole las uñas en el cuello. Él no hizo nada para defenderse. La abrazó con fuerza, hasta casi hacerle crujir los huesos. Los dedos de la muchacha se aflojaron, resbalaron cuello abajo, hacia los hombros de él. Se sujetó de ellos con fuerza, levantando la cara con la boca abierta y temblando de pasión.


Naguib Mahfuz (Egipto, 1911-2006). Obtuvo el premio Nobel en 1988.

lunes, 6 de abril de 2015

Tu boca: CUANDO DUERMO, de Rubén Bonifaz Nuño

"Lloro encadenado al sueño triste como al pie del mástil solo de un barco."

Cuando duermo –lejos-, cuando la carne
no es más que una costra débil de niebla
sobre los endebles huesos,
y atrás de los dientes enmudece
contra el paladar la lengua, temblando;
cuando todo es blando y sin forma, espeso
-tal como si el sueño viniera
por los secretísimos caminos
que ha de recorrer la muerte algún día-,
siento que me llamas, y en tu boca
llega la canción que cantaste a oscuras
una vez, delante de mí.
Cantabas.
Y yo que te escucho paso en silencio.
Lloro encadenado al sueño triste
como al pie del mástil solo de un barco.
 
 
Ruben Bonifaz Nuño (México, 1923-2013)

domingo, 5 de abril de 2015

Tu boca: CRISTAL, de Paul Celan

"... siete rosas más tarde susurra la fuente."
 
En mis labios no busques tu boca,
ni delante de la puerta al forastero,
ni en el ojo la lágrima.
 
Siete noches más arriba el rojo va hacia el rojo,
siete corazones más hondo llama la mano a la puerta,
siete rosas más tarde susurra la fuente.
 
 
Paul Celan: Paul Antschel
(Poeta en lengua alemana nacido en Rumania y muerto en Francia, 1920-1970)