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Vancouver, primavera en el puente Burrard, el más antiguo de la ciudad.

lunes, 6 de junio de 2016

Carnaval: CARNAVAL DE GERTI, de Eugenio Montale


Si la rueda se atasca en la maraña
de las serpentinas y el caballo
se encabrita entre la multitud, si te nieva
sobre cabellos y manos un largo escalofrío
de iris fluyentes o levantan los niños
las lastimeras ocarinas que saludan
tu viaje y los leves ecos se disgregan
puente abajo sobre el río,
si se despeja el camino y te conduce
a un mundo soplado en una trémula
burbuja de aire y de luz donde el sol
saluda tu gracia – quizá hayas encontrado
el camino que tentó un instante
el plomo fundido a medianoche cuando
el año acabó tranquilo, sin disparos.

Y ahora quieres descansar donde un filtro
convierte en despojos los sonidos
produciendo los sonrientes y acres
humos que te componen el mañana:
ahora preguntas por el país donde los onagros
muerden terrones de azúcar en tus manos
y de los rechonchos árboles despuntan brotes
milagrosos para el pico de los pavos reales.

(Oh tu Carnaval será esta noche
más triste que el mío, tú, rodeada de regalos
para los ausentes: carrozas teñidas
de rosoli, fantoches y arcabuces,
pelotas de goma, liliputienses utensilios
de cocina: la urna los destinaba
a cada uno de los amigos lejanos, en la hora
en que enero se entreabrió y en el silencio
se cumplió el sortilegio. ¿Es Carnaval
o diciembre todavía se demora? Pienso
que si mueves la manecilla del pequeño
reloj que llevas en la muñeca, todo
retrocederá en un deshecho prisma
babélico de formas y colores...)

Y llegará Navidad y el día de Año Nuevo
que vacía los cuarteles y te devuelve
a los amigos dispersos, y también volverá
este Carnaval que ahora se nos escapa
entre los muros que ya se resquebrajan.
¿Pides
tú que se detenga el tiempo sobre el pueblo
que en torno se dilata? Las grandes alas
jaspeadas te rozan, las galerías
empujan hacia fuera gráciles muñecas
rubias, vivas, las palas de los molinos
giran fijas sobre las charcas bulliciosas.
¿Pides que se entretengan las campanas
de plata sobre la aldea y el sonido ronco
de las palomas? ¿Pides tú las mañanas
trémulas de tus lejanas orillas?

Qué extraño y difícil se hace todo,
qué imposible es todo, dices tú.
Tu vida está aquí abajo, donde retumban
sin pausa las ruedas de los carromatos
y nada vuelve sino quizá en estos
imprevistos de lo posible. Regresa
allí, entre los muertos juguetes donde hasta morir
se niega; y con el tiempo que te late
en la muñeca y a la existencia te restituye,
entre los pesados muros que no se abren
al torbellino fatigado de los humanos,
vuelve al camino donde contigo me entristezco,
aquel que señaló un plomo congelado
a mis atardeceres, a los tuyos:
vuelve a las primaveras que no florecen.

Eugenio Montale (Italia, 1896-1981). Obtuvo el premio Nobel en 1975.
 
(Traducido al español por Carlos Vitale)
 
La ilustración corresponde a Figuras humanas surgen de la decoración de carnaval, de Agnieska Kalinowska.

domingo, 5 de junio de 2016

Carnaval: EL ABUELO, de Benito Pérez Galdós


(Fragmento)

«No, no son los sueños un carnaval en nuestro cerebro. Es que... bien claro lo veo ahora..., es que el mundo espiritual, invisible que en derredor nuestro vive y se extiende, posee la razón y la verdad, y por medio de imágenes, por medio de proyecciones de lo de allá, sobre lo de acá, nos enseña, nos advierte lo que debemos hacer...»
 
 
Benito Pérez Galdós (España, 1943-1920)

sábado, 4 de junio de 2016

Carnaval: POR EL CAMINO DE RICHTER, de Yuri Borísov

"¡El scherzo es como un carnaval de gente desnuda!"

(Fragmento del primer capítulo: Carnaval de Viena)

¿Ve? ¡Los he tocado «a ciegas» y me han salido a la primera! Pero usted no se cree que lo haya hecho «a ciegas», ¿verdad?

Las partes centrales de la obra me recuerdan a los dibujos de Egon Schiele. En Rusia este pintor es absolutamente desconocido. Retrata la auténtica Viena de principios de siglo, muy distinta a la de Klimt o Kokoschka.

El final de Carnaval en Viena no es para nada más sencillo: ¡al contrario, es muy difícil! Allí es como si todo ocurriera junto al despacho de un famoso doctor vienés. Una multitud de ansiosos pacientes, con sus neurosis y sueños acude a él. Todos ellos le cuentan su historia, aunque el doctor no se deja ver. Por supuesto, todos llevan máscara: ¡todo ocurre con el carnaval de fondo! En la primera parte hay el mismo abigarramiento. Mi padre vivió en Viena alrededor de veinte años, y mi debut en esa ciudad, en 1962, fue absolutamente desastroso. ¿Y sabe con qué empecé ese concierto? ¡Precisamente con el Carnaval de Viena! Aunque todo lo personal permanece oculto, porque ¡también aquí hay máscaras! De hecho, se parece al segundo acto de El murciélago. Como hay máscaras, hay engaño: nadie es quien pretende ser.

La romanza parece el carnaval a los ojos de un niño. Es como una pequeña obra maestra de Schiele: el niño está sentado, encorvado, con las piernecitas encogidas. Tiene los ojos muy abiertos y... las manos de viejo.

¡El scherzo es como un carnaval de gente desnuda! Schiele era un gran maestro en esto: la Viena más profunda, mucho más interesante que el monumento a Strauss o que el Prater. Al tocar puedo ver su danza torpe y absurda.


Yuri Borísov (Ruso nacido en Ucrania, 1956-2007)

(Traducido al español por Joaquín Fernández Valdés)